16 de octubre

 

Acuerdos de paz en Centroamérica

 

 

El Plan de Paz en Centroamérica, proyecto llevado a cabo por el Expresidente de la República Óscar Arias Sánchez (1986-1990) conlleva el deseo de devolverle a los centroamericanos la conducción de las negociaciones que ponen fin a los conflictos armados en la región.

En mayo de 1986, después de casi tres años de haber iniciado el proceso de Contadora, éste mostraba signos inequívocos de agotamiento, razón por la cual el presidente Arias, en su discurso de toma de posesión del 8 de mayo, deja muy clara su descontento hacia los logros alcanzados.

 

"Es necesaria una nota de advertencia para quienes dudan de las soluciones diplomáticas y del poder del diálogo internacional para evitar derramamientos de sangre. Es insensato confundir el diálogo con la debilidad. Es imprudente desvirtuar la gestión diplomática con fines desleales. Por esta razón, las negociaciones diplomáticas no deben prolongarse indefinidamente. Aceptar tales actitudes sería desnaturalizar el sentido del diálogo convirtiéndolo en instrumento de engaño, en burla a la buena fe. Los costarricenses demandamos la fijación de plazos perentorios para el cumplimiento cabal de los compromisos adquiridos", expresó.

 

La última semana de mayo se lleva a cabo la primera reunión de presidentes centroamericanos en la ciudad de Esquipulas, Guatemala. Era la primera vez que se reunían los mandatarios de Centroamérica, ya que el Gobierno de Washington no permitía, a las llamadas "democracias centroamericanas", reunirse con el gobierno Sandinista de Daniel Ortega.

 

Poco tiempo después de la reunión de Esquipulas, Nicaragua acusa a Costa Rica ante la Corte Internacional de la Haya por una supuesta complicidad con las actividades de los Estados Unidos en perjuicio de Nicaragua. Ese acontecimiento desata una etapa crítica de las relaciones diplomática entre los dos países.

 

En setiembre de ese año, Arias viaja a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde presenta un bosquejo de la situación centroamericana, que incluye una condena a los sandinistas, la primera condena realizada por Arias a tan alto nivel y con gran difusión internacional. En esa ocasión manifiesta:

 

"Queremos que, en La Haya, el mundo entero vea la verdad oculta de una Nicaragua donde Sandino fue traicionado una vez más. Hace siete años Sandino resucitó para celebrar la libertad de un pueblo. Una vez más, lo han asesinado".

 

En diciembre de ese año, el Presidente Arias llega a Washington. Allí, el costarricense deja claro al presidente Ronald Reagan y a la opinión pública, que la guerra en Centroamérica no es la solución para superar la crisis. Aprovecha su visita y se reúne con congresistas, senadores y académicos, reuniones que ayudan a delinear los últimos puntos del Plan de Paz.

 

En febrero de 1987, los presidentes centroamericanos aceptan la invitación de Óscar Arias para estudiar el documento "Una hora para la Paz". La propuesta es recibida con gratitud y optimismo por la mayoría de los países del mundo, e incluso Nicaragua acepta sentarse en la mesa de negociación con los otros presidentes centroamericanos. De regreso a Costa Rica, el presidente Arias comprueba las presiones que ejercía los Estados Unidos para que la reunión de Esquipulas II, programada para agosto de 1987, se postergara o se cancelara.

 

El Presidente Arias visita a todos los presidentes centroamericanos, con el propósito de escuchar y valorar cada una de sus objeciones hacia el Plan de Paz. Les pide que, por primera vez, no permitan que las presiones de los Estados Unidos impidan la opción de sentarse a dialogar. Para ese momento el futuro del Plan de Paz es incierto y la prensa anuncia el fracaso de la reunión de presidentes.  Sin embargo, Arias se niega a reconocer la posibilidad de la derrota y confía en la asistencia de todos los presidentes a la reunión en Guatemala.

 

El presidente Arias, renovado y fortalecido por el apoyo de los costarricenses, parte hacia Guatemala. Contra todo pronóstico, contra todos los augurios de derrota, contra minorías extremas, contra intereses mezquinos, la reunión se lleva a cabo con la asistencia de todos los presidentes de Centroamérica, el 7 de agosto de 1987.

 

Los presidentes dejan de lado las presiones y las amenazas, y deciden que había llegado la hora, para los centroamericanos, de tomar en sus manos sus propios destinos. Había llegado el momento de suscribir un procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica. El documento incluía los siguientes compromisos:

 

1. Reconciliación nacional, diálogo y comisiones nacionales de reconciliación.

2. Exhortación al cese de hostilidades.

3. Democratización.

4. Elecciones libres.

5. Cese de la ayuda a las fuerzas irregulares o a los movimientos insurreccionales.

6. No al uso del territorio para agredir a otros Estados.

7. Negociación en materia de seguridad, verificación, control y limitación de armamentos.

8. Ayuda a refugiados y desplazados.

9. Cooperación, democracia y libertad para la paz y el desarrollo.

10. Verificación y seguimiento internacional.

11. Calendario de ejecución de compromisos.

 

*artículo tomado del sitio oscararias.cr