9 de octubre

 

Abolición del Ejército

 

 

El primero de diciembre de 1948, José Figueres Ferrer, como Presidente de la Junta Fundadora de la Segunda República tomó una importante decisión que cambiaría el futuro de Costa Rica, y de la cual seríamos ejemplo para el mundo entero. Ante decenas de personas, en el antiguo Cuartel Bellavista abolió el ejército, para destinar los recursos económicos en el mejoramiento del desarrollo social y económica del país.

 
Antecedentes

 

Entre 1946 y 1948, las fuerzas armadas venían sufriendo un largo proceso de debilitamiento: se encuentran sin armamento, sin una adecuada organización; con dificultades económicas que le impedían un desarrollo efectivo de sus funciones.

 

En los meses de marzo y abril de 1948 se desencadenó la Guerra Civil, producto de la anulación de las elecciones por parte del Congreso, quien no reconoció el triunfo del candidato de la oposición Otilio Ulate. Esto propició la revolución que llevó al poder a José Figueres Ferrer.

 

Al finalizar la revolución y al asumir el poder la Junta de Gobierno, Figueres se encontró con un ejército en total desorganización, que carecía de materiales bélicos; las escasas armas que tenían estaban inservibles y más bien constituían un remedo de ejército y no una fuerza militar verdadera. 

 

Por eso, el 1º de diciembre de 1948, Figueres tomó la decisión de disolver el ejército. En una ceremonia efectuada en lo que hoy es el Museo Nacional, de la cual fueron testigos, estudiantes, miembros del cuerpo diplomático y personalidades nacionales, el presidente José Figueres derribó de un mazazo unas piedras de un torreón del Cuartel Bellavista. Simboliza este hecho el fin de una era castrense y se iniciaba otra en la que la seguridad y la educación serían prioridades del gobierno.

 

Con este gesto, los hombres que se levantaron en armas e iniciaron la revolución, trataron de cerrar las heridas para crear una sociedad más pacífica y democrática.  Su interés era que la herida dejara de sangrar y sobre ella se formara una cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

 

La eliminación del ejército fue incorporada en la constitución de 1949. Esto permitió utilizar los presupuestos antes asignados al ejército en el desarrollo del aparato educativo principalmente.

 

En el acta Nº 178, del 31 de octubre de 1949, aparece la aprobación del artículo constitucional que suprime el ejército como una institución permanente y crea la policía civil, para el resguardo del orden público.

 

El 11 de ese mismo mes y año por decreto Nº 749, la Junta Fundadora de la Segunda República, traspasó el Cuartel Bellavista a la Universidad de Costa Rica para que allí se instalara el Museo Nacional.

 

“El primero de diciembre de 1948, dí unos mazasos sobre un muro del Cuartel Bellavista, para simbolizar así la eliminación del vestigio del espíritu militar de Costa Rica en otro tiempo. Entregué el edificio para sede de un museo de antropología que hoy sigue irradiando cultura”, aseguró José Figueres Ferrer.

 

Cuartel Bellavista, 1º de diciembre de 1948

 

“El Ejército regular de Costa Rica, digno sucesor del Ejército de Liberación Nacional, entrega hoy la llave de este Cuartel a las escuelas, para que sea convertido en un centro cultural.

La Junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía.

Los hombres que ensangrentamos recientemente a un país de paz, comprendemos la gravedad que pueden asumir estas heridas en la América Latina, y la urgencia de que dejen de sangrar. No esgrimimos el puñal del asesino sino el bisturí del cirujano. Como cirujanos nos interesa ahora, mas que la operación practicada, la futura salud de la Nación, que exige que esa herida cierre pronto, y que sobre ella se forme cicatriz más sana y más fuerte que el tejido original.

Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad, a la democracia”.

 

José Figueres Ferrer